Arqueología de la Capitular del Maestro de Bercic.
¿La pe es de Pater o de Perdónanos? ¿De dónde proviene esta suntuosa letra inicial elegantemente adornada? Lejos está del Evangeliario de Godescaldo (781-783) de la Escuela Palatina de Aquisgrán. Aunque hay cierta semejanza con la Caída de Adán y Eva del Génesis de la Biblia Moutier-Grandval (Escuela de Tours, 834-843). El Evangeliario arriba citado fue encargado para conmemorar la visita de Carlomango a Roma en la Pascua de 781 y el bautismo de su hijo Pipino en el Sábado Santo por el Papa Adriano I. ¿Qué imperial, presidencial o empresarial encargo motivó la armonía de colores de la Capitular que aquí investigamos?
Acudimos a una especie de renovatio berciciana. He aquí un artista del siglo XXI que retoma la tradición de los manuscritos iluminados del primer románico. Es Fabián Bercic, una especie de amanuense laico que desde su scriptoria de Lanús actualiza la noble tarea de jerarquizar la primera letra de la página. Aunque aquí no haya ni página ni Codex, pues ¿quién tendría hoy la paciencia de leer los Evangelios o algunos de los libros del Antiguo Testamento? Esta curiosa Capitular ya no se inscribe en pergamino sino en resina de poliéster y sabemos que la técnica empleada es absolutamente artesanal. La obra de este amanuense (que podríamos llamar Maestro Bercic, o mejor, de Bercic, presumiendo un toponímico esloveno) es asaz diferente de la escuela de Reims, la de Tours y la de Metz. El peculiar estilo más bien parece provenir de un encontronazo con la cultura bárbara del animé japonés, o quizá con un aluvión de juguetes chinos importados. La iconografía es una rareza. Podríamos reconocer la expulsión de Adán y Eva; Génesis, 3, 23: Y echóle el Señor Dios del paraíso de deleites, para que labrase la tierra de que fue formado. Y desterrado Adán, colocó Dios delante del paraíso de delicias querubines con espadas de fuego que se agitaba, para guardar el camino que conduce al árbol de la vida), pero también el Levítico, 26, 33: “Y a vosotros os desparramaré por las naciones y desenvainaré la espada tras de vosotros, y quedará yerma vuestra tierra y un desierto vuestras ciudades”. Aunque un detalle harto evidente impugna ambas posibilidades: los personajes tienen rasgos orientales. Entonces, o Adán y Eva eran chinitos, o los chinos tuvieron episodios sagrados semejantes al Antiguo Testamento. La drollerie (del francés drolerie, capricho, decoración marginal del manuscrito) no deja de ser sorprendente. Recuerda vagamente al entrelazado poligonal y la trenza estrellada estudiadas en detalle por Jurgis Baltrusaitis en su clásico Le Moyen Age fantastique. Pero un e-mail recientemente encontrado en el ciberespacio (sobradas pruebas testifican la autenticidad de su procedencia: el maestro de Bercic) nos confirma que más bien se inspiró en un “paquete de papas fritas comprado en el mercado del barrio chino de Arribeños y las vías, barrio de Belgrano”.
Sabemos a ciencia cierta que los mismos principios estilísticos de esta Capitular aparecen en un San Francisco de Asís, una Virgen de los Dolores y un Angel de la Guarda. Todos ellos de rasgos orientales y con hierática epifanía de carácter lúdico. La renovación iconográfica de estas figuras revolucionará el mundo académico. Louis Réau deberá revisar su monumental Iconographie de l´art chrétien.
Julio Sánchez